Como comprar casa (Procedimiento con anestesia)

AUTOR: ALEJANDRO ABEIJÓN

 

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CÓMO COMPRAR CASA

La primera línea de cualquier concepto que uno quiera explicar, es la más difícil, y en este caso no es la excepción, sobretodo porque no pretendo hacer un manual o curso donde se quede dormido en la página 10 y acabe arrumbado en algún estante, sino que pretendí hacer una guía simple de los temas medulares que usted debe observar al momento de comprar una vivienda, sea ésta en preventa o de segundo uso, vacacional o simplemente como inversión.

INTRODUCCIÓN

La idea es hacer de este ejercicio, algo que nos ayude a ambos, a mí, de alguna forma, para organizar un montón de conceptos e ideas que conviven en mi cerebro, y que esta catarsis sirva para que usted aprenda algunos conceptos e ideas que le serán útiles si piensa comprar su primera casa o piensa invertir en cualquier bien raíz.
También es una nueva lectura de un libro que escribí en el pasado, allá por el 2010, al que le sobraban algunas cosas y le faltaban otras (seguramente a la distancia este libro tenga los mismos defectos), pero asumo que con los años me he vuelto más práctico y más conciso, así que espero que lo que vuelque en estas páginas sea más útil y sea algo más fácil de leer, y sobretodo, de digerir, aunque aquél libro que escribí en el pasado en este momento se encuentra en fase de actualización y pronto volveré a parirlo en una nueva reedición que trate a fondo otro tema poco conocido en el mercado mexicano de los bienes raíces, el flipping, pero esa es otra historia que le contaré en nuestra siguiente cita. Ahora vamos a poner en blanco y negro lo que usted necesita saber para comprar su casa.


¿SU CASA ES O NO ES UNA INVERSIÓN INMOBILIARIA?

 

Sé que después de leer el título de este tema usted tendrá ganas de aventar el libro por la ventana (le recuerdo que es un libro digital, por lo que si lo tira perderá más que el simple libro), pero esa es la pura verdad, su casa, en principio, no es una inversión inmobiliaria. Es parte de su patrimonio, es su refugio, su palacio, su posesión más preciada, su hogar o lo que quiera que signifique para usted, pero, no es una inversión.
Realmente como inversión no es algo que le va a generar ingresos durante todo el tiempo que la utilice para albergar a su familia, todo lo contrario, tendrá una enormidad de gastos que deberá pagar con su propio dinero, el mantenimiento, la pintura, el cambio de los pisos, la plomería, la remodelación de la cocina y los baños, y la lista sigue, y sigue.
¿Ha visto alguna vez esos ejercicios comparativos donde la finalidad es determinar si es mejor comprar algo o rentarlo?. Existen varios formatos gratuitos que usted puede descargar de la web, y le aseguro que es realmente interesante tomarse el tiempo para hacerlo porque el resultado le puede llegar a asombrar.
Entonces, ¿por qué es importante comprar nuestro hogar si en realidad es factible que termine gastando más y no generando un sólo centavo por concepto de rentas?.
Existen dos explicaciones que, en mi opinión son la respuesta a este asunto. La primera, es una cuestión cultural. En Nueva York, por ejemplo, sólo el 19% de las viviendas está habitada por sus dueños, en cambio, en México, aproximadamente el 65% de las propiedades residenciales existentes son habitadas por sus propietarios, lo cual es un porcentaje muy alto comparado con esa y tantas otras capitales, como por ejemplo Berlín. Y lo que es más asombroso aún es que el 91% de todas las propiedades existentes en el país se encuentran totalmente pagadas y libres de hipoteca. En México, y en general en toda Latinoamérica, es muy importante tener nuestra casa, la morada donde vamos a criar a nuestros hijos, y donde vamos a pasar hasta el último de nuestros días. Cómo puede ver es algo que queremos hacer en parte por crianza, porque siempre hemos oído que debemos tener nuestro refugio, y que mientras no tenga pagado hasta el último centavo de los tabiques con que haya sido construida, no estará tranquilo.

El segundo aspecto tiene mucho que ver con la misma visión que todos tenemos de nuestra casa, donde de forma consciente o inconsciente, no consideramos nuestra casa como una inversión inmobiliaria. No soy sicólogo, ni tampoco sociólogo, pero algo que podemos ver en números, fríos e insensibles números, es que la mayoría de la gente que compra su casa ya no realiza ningún cambio, solamente se dedica a mantenerla y vivir hasta el último de sus días allí, sin embargo, en otros países con una raíz cultural totalmente distinta a la latinoamericana, las familias cambian de vivienda varias veces durante su vida,
por ejemplo, un norteamericano promedio cambia su casa cada 4 años, y nosotros, los latinos, lo que cambiamos cada 4 años es el auto, y eso si es que nos fueron bien las cosas, pero nuestra casa una vez que la hemos comprado y pagado se quedará con nosotros hasta el fin, como una especie de reflejo del apego que tenemos a las cosas materiales que las vemos como un fin en si mismo, en lugar de verlas como un medio para obtener alguna rentabilidad o crecimiento de nuestro patrimonio.
Mencionaba el caso del norteamericano promedioporque hasta donde sé es el más radical en ese aspecto y me permite demostrar esta teoría donde los latinos no vemos a nuestra casa como una inversión sino como algo que debemos tener porque así debe ser, porque tenemos que “tener un techo para toda la vida”, y me imagino que más de una vez oyó esa frase en su vida, ¿no?.
Un gran amigo, Fernando Soto-Hay, que es el especialista en créditos hipotecarios que me asesora y siempre me ha asesorado en ese tema, me hizo un ejercicio muy interesante que él le hace a todos sus clientes para demostrarle que si saben utilizar el crédito a su favor y consideran como una inversión la compra de su casa o departamento, con el simple hecho de vender su propiedad cada 8 años, capitalizar la plusvalía obtenida en su vivienda y la capitalización de su hipoteca, podrían tener una propiedad de mucho mayor valor que quienes compran una vivienda, pagan la hipoteca hasta la última mensualidad y allí se quedan hasta el final de sus días.
Quédese con esa idea en la cabeza porque es la semilla que le va a permitir cambiar la óptica que tiene sobre su casa y comenzará a verla como una verdadera inversión, pero eso sólo ocurrirá siempre y cuando cambie su percepción sobre este asunto, aprenda algunas cosas útiles y las ponga en práctica.
En definitiva, depende si es o no una inversión inmobiliaria su casa, su hogar, por la forma en que usted la vea. Si usted considera que es algo que debe tener y por haberla comprado y pagado ya cumplió con esa tarea, o si la ve como una oportunidad de incrementar su patrimonio sin esforzarse demasiado, mediante el asesoramiento de expertos y por supuesto, saber algunas cosas que le darán más a ganar que a perder.


1 comment

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